Antes era una persona muy confiada. siempre he creído que mientras haya confianza, todo va bien.
Soy una persona vulnerable, me aterra que me hieran aquellos a los que quiero y aprecio. Antes era excesivamente confiada, realmente. creía que todo el mundo merecía una oportunidad, pero incluso si me fallaban, no perdía esa fe en la gente.
Ya no.
Hace unos años, el día de mi cumpleaños mi mejor amiga me dejo tirada, y descubrí que se fue de fiesta sin mi (y eso que esa misma mañana habíamos quedado, y luego no me cogió el teléfono en todo el día).
Meses después, me reconcilie. Para que un año después, me cansara de que lo que se hablo durante la reconciliación no se cumpliera y se fuera todo al traste. Corte por lo sano, y perdí a una amistad que lo había significado todo para mi.A lo largo de los años, la gente viene y va. Ya no confió tanto, suelo tener buena fe, pero me volví desconfiada. Únicamente una persona tenia mi confianza absoluta. Jamas dude de el, jamas. Si me decía que la Tierra era plana, capaz le iba a creer.
Hasta que le pille una mentira, y no solo mi confianza se fuera al garete, sino gran parte de lo que sentía por el. Mi corazón se volvió literalmente de hielo.
El tiempo paso, y como sigo siendo buena persona, ese hielo se derritió, y el recuperó parte de mi confianza. Pero no toda. Desde entonces, intento creer con esa fe absoluta, pero no es tan fácil.
Me duele ser así, pero que mientras muchas cosas antes no me importaban por esa confianza, actualmente lo hacen. Dudo. Encuentro espacios en blanco que necesito que sean llenados, cosas que antes no me importaban, ahora son un mundo.
Y lo peor, mi inseguridad vuelve, con mas fuerza, por lo importante que esa persona es para mi. Ahora me doy cuenta que no es que mis sentimientos desaparecieran o se volvieran un tempano de hielo. Simplemente el shock y el dolor los anestesiaron.
Y ahora duele mas, al no poder confiar, al no sentirme segura, al dudar. Me duele dudar, pero no puede evitarlo. Me destroza. Quiero volver a confiar, pero no puedo, demasiadas incógnitas, demasiado dolor, demasiados quizás.
Ahora ya no me sirve la palabra, lo que necesito son pruebas que me demuestren que me equivoco, que no es real lo que pienso.


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