lunes, 16 de noviembre de 2015

Soy un desastre

Cada día tengo mas claro que soy un desastre. Completo y tremendo desastre.
Podría decirse que todo se debe al hecho de que no encajo y suelo sentirme una marginada. Ni en el colegio, el instituto, en el trabajo, ni siquiera en mi propia familia.

Mi mayor miedo siempre ha sido estar sola rodeada de gente, y es como más me he sentido a lo largo de mi vida. Llegue a pensar que había algo en mi, algo horrible que yo no podía ver. ¿Era mi peso? ¿Mi color de ojos? ¿era tan fea por fuera como por dentro? ¿Que pasa conmigo? Doy asco. Me odio a mi misma. Solo quería dejar de sufrir.


Pero vayamos por partes. ¿Porque no encajo? Para responder a esta pregunta os tendré que explicar etapas de mi vida. Empezaremos desde el principio.
Uno de los mayores recuerdos de mi infancia, es mi madre diciéndome de camino al colegio que " me iba a poner recta, que tenia que mejorar las notas". Gracias mama por la inseguridad que me inculcaste. En esa época tenia mi grupo de amigas, eramos las "marginadas" de la clase. Eramos felices las cuatro. Vicky, que era muy alta para su edad, Desire que era extremadamente delgada, Laura que era bajita y con gafas, y yo, que estaba gordita y siempre llevaba el pelo a lo principito, pantalones y calcetines blancos con volantes. Había un niño que se centraba en pegarme, y a mi me daba miedo la violencia, a pesar que mi madre me decía que si me molestaban que le pegara.

Mi madre decidió cambiarme de colegio, así que salí de mi zona de confort. Termine en un colegio donde era la nueva. En vez de ir con las "guays" me hice amiga de una chica gordita pero simpática, de una delgadita y bajita cuyos defectos eran los lunares y su voz "rara" pero a mi me parecía adorable. Todo fue bien hasta que ellas repitieron, y me quede sola. Entonces comenzaron a atacarme las "guays".



Me aferre con fuerza a una chica, ella era mi apoyo. Y la perdí por mi culpa y mis ganas de encajar.
A causa de una gastroenteritis, baje de peso y tuve que comprarme ropa nueva. Al comenzar las clases de nuevo, los halagos de las compañeras, los "que guapa estas" hicieron que me obsesionara con mi peso.

De ahí en adelante lo mio fue una espiral de autodestrucción. Digamos que con 19 años pesaba 54 kilos, y eso que montaba a caballo y estaba muy musculada... No quiero saber cuanto pesaría si no tenia ese musculo... llegue a usar la 36, y recuerdo estar obsesionada por la 34.


Otra de mis maneras de autodestruirme era sentirme como una puta. Digamos que buscaba el cariño donde no debía, para luego volver a sentirme como una mierda, y al fin de semana siguiente necesitar de nuevo ese subidon, ese sentirme especial que me duraría tres días y luego me haría sentirme realmente mal.
En esa época la gente iba y venia, nadie se quedaba. Pase de ser introvertida a muy sociable, y entonces resulta que me marginaron por ser demasiado "acaparadora de atención".
Mas adelante descubrí que todo estaba unido a la depresión, pero no fue hasta un ataque de ansiedad en el trabajo por el que me llevaron de urgencias que no empezaron los tratamientos médicos para ello.
La cuestión es que siempre he encontrado un modo de hacerme daño a mi misma.


Al final, eso me provoco mas "traumas", la gente me llamaba puta (digamos que tuve una etapa excesivamente activa sexualmente, volvemos a lo de sentirse querida, ejem). Era a quien todos conocían, pero nadie mantenía a su lado. Era incapaz de mantener una relación a causa de que no me sentía completa (esto fue por una ruptura, hasta que no le supere, aunque intente tener varias parejas, no cuajaban porque o no podía estar con nadie, y no por falta de ganas eh! Admito que me siento horrible por el daño que hice a mucha gente). Al final termine como siempre, sola. Y lo peor, llegue a perderme a mi misma y no saber quien era yo. Ya no me reconocía, la persona frente a mi en el espejo era una desconocida. Intento encajar tanto, que perdió su esencia.



Me autoconvenci que estar sola estaba bien para mi, que no necesitaba a nadie. Que era feliz. He dejado a gente atrás, he perdido a muchos, he encontrado amistades, se han ido, se han quedado, van y vienen.  Estos últimos años, el estar sola no me ha afectado negativamente. Estaba cómoda y a gusto, y no necesitaba a nadie. Mentira. Me siento sola, pero me evado en un mundo a base de leer libros y no mirar a mi alrededor. De esa manera no veo lo misero de mi vida.


Hace algún tiempo que me siento mejor conmigo misma, aunque también es cierto que sigo siendo una marginada. Me he reencontrado, poco a poco me voy conociendo. Quiero ser mejor persona, quiero levantarme cada día y estar orgullosa de mi misma. No es fácil, el camino ha sido difícil, y sigue siéndolo. Esta semana me he dado cuenta que tenia una recaída, y aunque han pasado cosas que no tienen solución y me duelen y seguirán doliendo, debo dejarlas a un lado. Es momento de centrarme en mi misma, en mis proyectos, en lo que quiero hacer.









miércoles, 11 de noviembre de 2015

Confianza



Antes era una persona muy confiada. siempre he creído que mientras haya confianza, todo va bien. 
Soy una persona vulnerable, me aterra que me hieran aquellos a los que quiero y aprecio. 

Antes era excesivamente confiada, realmente. creía que todo el mundo merecía una oportunidad, pero incluso si me fallaban, no perdía esa fe en la gente. 
Ya no.




Hace unos años, el día de mi cumpleaños mi mejor amiga me dejo tirada, y descubrí que se fue de fiesta sin mi (y eso que esa misma mañana habíamos quedado, y luego no me cogió el teléfono en todo el día).
Meses después, me reconcilie. Para que un año después, me cansara de que lo que se hablo durante la reconciliación no se cumpliera y se fuera todo al traste. Corte por lo sano, y perdí a una amistad que lo había significado todo para mi.

A lo largo de los años, la gente viene y va. Ya no confió tanto, suelo tener buena fe, pero me volví desconfiada. Únicamente una persona tenia mi confianza absoluta. Jamas dude de el, jamas. Si me decía que la Tierra era plana, capaz le iba a creer. 
Hasta que le pille una mentira, y no solo mi confianza se fuera al garete, sino gran parte de lo que sentía por el. Mi corazón se volvió literalmente de hielo. 

El tiempo paso, y como sigo siendo buena persona, ese hielo se derritió, y el recuperó parte de mi confianza. Pero no toda. Desde entonces, intento creer con esa fe absoluta, pero no es tan fácil. 
Me duele ser así, pero que mientras muchas cosas antes no me importaban por esa confianza, actualmente lo hacen. Dudo. Encuentro espacios en blanco que necesito que sean llenados, cosas que antes no me importaban, ahora son un mundo. 




Y lo peor, mi inseguridad vuelve, con mas fuerza, por lo importante que esa persona es para mi.  Ahora me doy cuenta que no es que mis sentimientos desaparecieran o se volvieran un tempano de hielo. Simplemente el shock y el dolor los anestesiaron.
Y ahora duele mas, al no poder confiar, al no sentirme segura, al dudar. Me duele dudar, pero no puede evitarlo. Me destroza. Quiero volver a confiar, pero no puedo, demasiadas incógnitas, demasiado dolor, demasiados quizás. 

 Ahora ya no me sirve la palabra, lo que necesito son pruebas que me demuestren que me equivoco, que no es real lo que pienso.